15/10/08

ACORDES DEMOCRÁTICOS (Cuento escrito por mi el 2007)

Dejó tres hijos en su casa y a su esposa embarazada, bajó con su wiphala* al hombro, Pedro Huaita Huanca, se sumó a la marcha por miedo a las represalias de sus dirigentes. Hombre robusto de manos gruesas y toscas revelan el trabajo en su chacra, sus abarcas* de goma dejan ver sus enormes dedos, piel morena quemada, de mirada profunda que refleja su esperanza en un mejor mañana.
Con fuerza gritan, los marchistas, consignas contra el gobierno, los petardos lanzados al aire dejan escuchar su estruendo. Todas las agrupaciones campesinas, la Central Obrera Boliviana y demás agregados se unen a una sola voz en la Avenida Mariscal. Del otro lado de la acera, una señora de elegantes vestidos, con la molestia en el rostro, entre dientes rezonga y deja que fluya su cólera.- ¡Indios de mierda no saben otra cosa que perjudicar a los demás!-.
Armados de palos y piedras se alistan para ingresar a la plaza principal. Muchos de los que marchan no tienen claro el por qué están marchando sólo quieren la renuncia del presidente. Corre la gente asustada buscando un refugio a su temor, estalla en llanto un niño que le ha perdido el paso a su madre ésta regresa lo toma en sus brazos y se lo lleva.
Con más fuerza se oyen los gritos, las consignas, petardos y cachorros de dinamita que lanzan los marchistas a su paso. Entran por la calle Comercio y por la esquina de la Catedral se asoma una barricada color verde olivo, fuertemente armados, los uniformados de la Policía Nacional se aprestan a defender la “democracia Nacional”.
Ahí están frente a frente marchistas y policías ¿cómo han podido, el deseo de poder, la intolerancia y el interés personal, enfrentar a hermanos contra hermanos, bolivianos contra bolivianos?
Una piedra lanzada por algún inadaptado cae a tres metros delante de los policías que no tardan en responder lanzando gases lacrimógenos, otros uniformados, más avezados, disparan balines de goma. Llueven piedras y palos por un lado, gases y balas por el otro. Gritos, llanto, humo, dolor; es la amarga sinfonía de la democracia
En un momento se confunden, los hermanos, perdidos en una nube densa de humo. De repente ya no se oye nada, un silencio sepulcral disipa los gases y deja ver el cuerpo de un hombre en el asfalto tendido boca arriba, un río de sangre nace de su pecho y se abre paso por el asfalto para terminar refugiándose en el sumidero de la alcantarilla.
Su mirada aún refleja su esperanza en un mejor mañana; dejó tres hijos en su casa y a su esposa embarazada ¿quién mató a Pedro Huaita Huanca?


* En el español, la palabra aymara wiphala (bandera) denomina a la banderas cuadrangulares de siete colores usadas por los pueblos de los Andes.

* Es un tipo de calzado en el que quedan los dedos y otras partes del pie al descubierto. En México y otros países latinoamericanos se le llama también "chancla".

IDEAS CRISTOLOGICAS EN LA OBRA "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS"

INTRODUCCIÓN

“Aquel que quiebra algo para averiguar qué es ha abandonado el camino de la sabiduría”[1]

De hecho muchos creerán que he abandonado el camino de la sabiduría, al tratar de explicar la imágenes míticas empleadas por J.R.R. Tolkien, para transmitir determinadas concepciones cristológicas, en su obra “El Señor de los anillos”, dirán: está forzando al texto y al autor imponiendo, por la fuerza intelectual, una concepción que tal vez el autor ni imaginaba al escribir su obra.

“El Señor de los anillos” ha saltado a la fama tras el éxito de la trilogía cinematográfica de Peter Jackson, pero muy pocos saben que estas películas han sido basadas en la obra épica-mitológica de Jhon Ronald Reuel Tolkien. La obra contiene en sí concepciones filosóficas, antropológicas y teológicas que merecen ser exteriorizadas y universalizadas ya que aportan al enriquecimiento intelectual, moral, filosófico y teológico.

Como comprenderán no es necesario quebrar la obra de Tolkien, basta con leerla, disfrutarla, comprender el contexto en el que fue escrita y sobre todo, conocer si el mismo Tolkien, siendo católico, incluyó ciertas connotaciones religiosas en su obra. Dejemos que él nos responda.

“El Señor de los anillos es, por supuesto una obra profundamente religiosa y católica; de manera inconciente al principio, pero luego cobré conciencia de ello en la revisión. Ésa es la causa por la que no incluí o he eliminado toda referencia a nada que se parezca a la religión ya sean cultos o prácticas, en el mundo imaginario. Porque el elemento religiosos queda absorbido en la historia y el simbolismo”.[2] Mas en la obra de Tolkien, no hemos de buscar a un Dios personal sino inmanente, tal como lo recomienda Javier Melloni en su artículo: “De cuatro grandes relatos”[3]

Tolkien siempre se ha considerado un amante de las letras, su gran conocimiento de las leyendas nórdicas y célticas, lo han motivado a la construcción de una mitología, en ese proceso nunca imaginó que su obra llegara a tener gran aceptación.

Hoy filólogos, psicólogos, filósofos y teólogos estudian sus obras con el fin de abstraer de ellas concepciones referidas a sus áreas, ésta es mi justificación para escribir el presente artículo que pretende dar a conocer una cristología implícita en su más grande obra, “El Señor de los anillos”, siendo, Tolkien, un fiel cristiano católico.

Personalmente sugiero la lectura reflexiva de la obra, ya que en ella el lector encontrará temas de vital importancia.

LECTURA CRISTOLÓGICA DE LA OBRA “EL SEÑOR DE LOS ANILLOS”

Ahora bien, la reflexión que pretendo compartir parte de la lectura semiológica de la obra a la vez análoga a la cristología bíblica, es un argumento atrevido, lo sé, pero creo que es una posibilidad de abstraer concepciones cristológicas de una obra de literatura universal.

En un momento en que el mundo necesitaba sentir con más fuerza la obra redentora de Dios por medio de su hijo Jesucristo, finales de la primera guerra mundial e inicios de la segunda, Tolkien escribe “El señor de los anillos” en la cual narra la necesidad de destruir el anillo único de poder, aquel capaz de arrastrar a los seres, mitológicos de su obra, al mundo las tinieblas para tal efecto, al igual que Jesucristo, alguien debía asumir la misión de cargar sobre sus hombros tan grande responsabilidad.

¿Cómo puede el Hijo de un carpintero nazareno pretender ser el Mesías, el Salvador? ¿Cómo un insignificante hobbit[4] puede llegar a ser quien destruya el anillo único de poder? Con recursos narrativos y con un estilo en el que el mito y la realidad fantástica, de la mano con la realidad concreta, Tolkien, responde a dos preguntas cristológicas muy importantes, a saber ¿Quién es Jesús y por qué es llamado el Cristo?

De hecho no es una respuesta que podamos encontrar en una frase, párrafo o capítulo de la obra, sino en la totalidad de la misma, en sus personajes, en las acciones de los héroes y en la comprensión del universo creado por Tolkien.

“Un anillo para encontrarlos, un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las Sombras”.[5]

¿Qué es lo que más ansía el hombre? Poder, este poder en la obra de Tolkien esta representado por el anillo único, y quien posea el anillo poseerá el poder sobre todas las criaturas de la tierra Media, el poder de someterlas, juzgarlas y condenarlas, hablamos en términos tolkieanos; en términos cristológicos hablamos del poder de Dios, el hombre en su ser más íntimo desea poseer el poder de Dios.

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, hijo de Dios, tiene ése poder y siendo poseedor te tal grandeza, ¿Cómo es posible que haya muerto de la forma más humillante en su tiempo? ¿Cuál fue la razón de su muerte? No fue otra que la de borrar el pecado del hombre, su muerte redime al hombre y es signo de total obediencia a la voluntad del Padre.

Por lo anterior, es necesario destruir el anillo de poder imagen del pecado, mas destruirlo no será tan fácil, los personajes, de la obra, deberán pasar muchas pruebas, superar tentaciones, apoyarse en la colaboración comunitaria, se verán rodeados de un sin fin de seres que trataran de truncar su misión.

Es en ese momento en el que surge el héroe mítico, representante de un determinado pueblo, nación o humanidad entera, representa los valores (éticos, morales, culturales, etc.) primordiales de su propia nación y de alguna u otra forma se asocia a dioses, divinidades o seres reconocidos dentro de su pueblo. Por lo general es una persona común y corriente, por qué no el hijo de un carpintero, pero posee un origen o antepasados divinos, sagrados o importantes; “Jesús hijo de José, hijo de David, hijo de Abrahán, hijo de Adán, hijo de Dios”.

En “El Señor de los anillos” no es sólo un personaje quien representa el rol de héroe, al contrario son representantes de las diferentes razas de la tierra Media quienes asumen este papel y cada uno de ellos, en mi interpretación personal, cada personaje representa una imagen o figura de Jesucristo: el hobbit Frodo Bolsón, portador del anillo su carga es una cruz y debe poner su misión por encima de afectos y deberes naturales, él es quien debe destruir el anillo para salvar a toda la tierra Media; Aragón de la raza de los hombres, representa la realeza es un rey con mandato divino, que antes de serlo debe pasar largos años de purificación en el desierto; Gimli el enano y Legolas el elfo, ambos ayudaron con su valor y fortaleza en la destrucción del anillo.

El héroe mítico debe realizar un viaje que provocara en él cambios emocionales y espirituales; al comenzarlo partirá de una determinada forma física y psicológica y a medida que avance ira cambiando ya sea positiva o negativamente. En cada aventura se verá expuesto a distintas pruebas las cuales le permitirán crecer y desarrollarse.

Al final el anillo, el poder, intentará corromper al portador pero éste supera la tentación y lo destruye logrando así, salvar la tierra Media. Al final Jesucristo asume la voluntad del Padre sube cargando la cruz, para de ese modo morir para redimir al hombre de su pecado y reconciliarlo con el padre

CONCLUSIÓN

Quizá he pecado de arbitrario al hacer tan atrevida lectura cristológica de una obra literaria, estoy consciente de ello, pero la obra que Tolkien ha escrito no ha sido producto de una inspiración espontánea sino que es una representación de la realidad de su tiempo, guerras, revolución industrial, contaminación del medio ambiente, necesidad de una relectura de la obra redentora de Dios.

Y por medio de imágenes míticas responde: Jesucristo es el hijo de Dios el salvador y redentor, hombre en cuanto experimenta la tentación y la supera, el verbo de Dios encarnado que da la vida por la redención de los hombres.

Esta es la cristología implícita en la obra “El señor de los anillos”, es una lectura personal por lo que no significa que sea la verdadera al contrario está sujeta a correcciones, criticas. Por último véase este artículo como un intento de elaboración personal, cosecha de un aprendiz de cristología.

[1] TOLKIEN, J,R.R. El Señor de los anillos (Las dos torres)
[2] TOLKIEN, J,R.R. Carta a un amigo
[3] En revista Cuarto Intermedio # 72. Cochabamba
[4] Hobbit: Ser mitológico creado por Tolkien.
[5] Tolkien, J.R.R. El señor de los anillos (La comunidad del anillo)

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